El primer día del año nuevo no trae consigo la paz anhelada, sino la erupción de conflictos latentes. Las grietas en las relaciones familiares y las fisuras en la aparente armonía laboral comenzarán a ensancharse de forma alarmante.
Las viejas rencillas, silenciadas por un tiempo, resurgen con una fuerza renovada, alimentadas por el resentimiento y las ambiciones ocultas.