Bienvenidos, distinguidos marqueses y marquesas de La Promesa. Si creían que la escena de Curro apuntando su arma contra su propio padre representaba el cénit de la tensión que podía albergar este venerable palacio, prepárense para un cataclismo de proporciones épicas.
El joven marqués Manuel, hasta ahora envuelto en su melancolía y un amor imposible, está a punto de desatar una