El capítulo se abre con una escena que resonará en los corazones de los espectadores durante mucho tiempo. En la quietud de la noche, cuando las sombras parecían haber engullido toda esperanza, un golpe insistente en la puerta de Atice y Enver rompió el silencio.
Los dos cónyuges, paralizados por la sorpresa y la confusión, se miraron, preguntándose quién podría presentarse a una hora tan