La fría y estéril atmósfera del hospital, que hasta hace poco era el epicentro de la desesperación y la fragilidad, se ha convertido de repente en el escenario de un drama digno de las mejores telenovelas.
La vida, caprichosa y a menudo cruel, ha dado un giro inesperado, obligando a nuestros protagonistas, Ferit y Seyran, a