La venerable y a menudo tensa atmósfera de La Promesa, ese palacio que ha sido testigo de innumerables secretos y luchas de poder, se encuentra al borde de un estallido sísmico. La figura hasta ahora intocable del Capitán Lorenzo, cuyo poder y arrogancia parecían cimentados en la piedra misma de la finca, ha sido finalmente arrinconada.
El artífice de su caída, Manuel, un joven cuya moralidad se ha visto forzada a bailar en las sombras de