Nieves y Pablo Descubren que Mabel ha Abandonado la Universidad – Sueños de Libertad
Un giro desgarrador sacude los cimientos de la familia en “Sueños de Libertad”. La aparente normalidad se desmorona al revelarse una verdad que siembra la incertidumbre y el dolor.
La apacible rutina de Nieves (interpretada por Nuria Gago) y Pablo (encarnado por Jon Plazaola), pilares fundamentales en la intrincada trama de “Sueños de Libertad”, se ha visto brutalmente interrumpida por un descubrimiento que amenaza con desestabilizar la frágil armonía familiar. Lo que comenzó como una visita tensa de Digna (recordada por su imponente presencia en la narrativa) ha derivado en una pesadilla que Nieves no puede desentrañar sola, y la ayuda de Pablo se torna indispensable ante la creciente angustia.
La jornada de Nieves se tiñó de una profunda inquietud desde el momento en que colgó el teléfono tras una llamada sospechosa. “Bueno, si se enteran de cualquier cosa, llámenme a este número, por favor. Gracias. Sí. Buenas tardes”, dijo en un tono profesional pero con un trasfondo de alerta, un preludio de la tormenta que se avecinaba. Al encontrarse con su esposo, la expresión de Nieves era un espejo de su desasosiego. “Hola, cariño”, dijo Pablo, intentando infundir calma, pero la respuesta de Nieves fue un rotundo “Hola. ¿Qué? ¿Cómo fue la visita de Digna? Me voy arriba.”
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La gravedad de la situación se hizo palpable de inmediato. “Mal. Todo mal”, sentenció Nieves, su voz cargada de una preocupación que iba más allá de la habitual tensión familiar. Pablo, perceptivo y siempre atento a las señales de su esposa, inquirió con genuino interés: “¿Y eso qué ocurre, Nieves?”. Lo que siguió fue una descripción fragmentada pero aterradora de los acontecimientos.
“Pues que cuando estaba Digna aquí han llamado por teléfono y cuando lo he cogido no ha contestado a nadie. Pero había alguien al otro lado porque yo escuchaba su respiración.” La voz de Nieves se quiebra ligeramente al evocar ese escalofriante silencio al otro lado de la línea, un silencio cargado de una presencia intangible pero palpable. La intuición de Nieves, a menudo su brújula más fiable, le susurró que algo no estaba bien, que esa llamada anónima no era un simple error. “Bueno, se habrán equivocado sin más, cariño”, intentó razonar Pablo, buscando una explicación lógica que disipara la creciente sombra de la duda.
Sin embargo, la mente de Nieves ya estaba atrapada en una espiral de preocupación, una preocupación que tenía un nombre propio: Mabel. “Y eso mismo he pensado yo, pero no he podido evitar preocuparme por Mabel. Hace días que intento localizarla y no lo consigo”, confesó Nieves, la angustia tiñendo cada sílaba. La desaparición de las comunicaciones de su hija, su incapacidad para contactarla, se había convertido en un nudo en su garganta, un presagio de desventura que se negaba a ignorar.

La visita a la residencia universitaria de Mabel, donde debería haber encontrado consuelo y respuestas, solo sirvió para avivar sus temores. “Así que he llamado a la residencia y sabes lo que me han dicho?”, la pregunta de Nieves cuelga en el aire, cargada de una expectación insoportable. Pablo, conteniendo el aliento, solo pudo responder con un sombrío “¿Cómo dices?”.
La revelación que Nieves estaba a punto de compartir con Pablo era devastadora. “Que lleva días sin dormir allí.” La simple frase encapsula un abandono, una ausencia que va más allá de la mera falta de asistencia. Mabel, la joven estudiante, la esperanza de la familia, no solo no ha estado en su dormitorio, sino que su ausencia se prolonga, dejando un vacío inquietante.
La historia se complica aún más cuando Nieves rememora una conversación previa. “Ayer su amiga Pil me dijo que estaba en la biblioteca, pero he llamado a la universidad y me…”, la voz de Nieves se interrumpe bruscamente, dejando a Pablo (y a los espectadores) al borde del abismo, anticipando la cruda realidad. La llamada a la universidad, en un intento desesperado por obtener información sobre el paradero de Mabel, ha traído consigo la confirmación de lo que Nieves temía: Mabel no solo no está en la biblioteca, sino que su presencia en la institución académica parece haberse desvanecido por completo.

Este descubrimiento abre un abanico de interrogantes y especulaciones. ¿Por qué Mabel ha abandonado sus estudios? ¿Hay algo más profundo y perturbador detrás de su repentina desaparición? ¿Ha sido una decisión voluntaria, o se ha visto obligada a alejarse de su entorno? La figura de Mabel, que hasta ahora representaba el futuro y las aspiraciones de la familia, se ha tornado en un enigma, un símbolo de la incertidumbre que ahora impregna cada rincón de “Sueños de Libertad”.
La dinámica entre Nieves y Pablo se intensifica ante esta crisis. La preocupación de madre de Nieves se mezcla con la fortaleza y el pragmatismo de Pablo, quien se erige como su principal apoyo emocional y estratégico. Juntos, deberán navegar por las aguas turbulentas de esta revelación, enfrentándose a la posibilidad de que su hija esté atravesando un momento de profunda crisis. La investigación de su paradero no solo será una búsqueda física, sino también un viaje emocional hacia las verdades ocultas que Mabel podría estar guardando.
Este giro argumental añade una capa de complejidad dramática a la serie. La partida de Mabel de la universidad no es solo un evento aislado, sino un catalizador que podría desvelar secretos latentes, tensiones familiares no resueltas y las presiones que la joven podría haber estado soportando en silencio. La trama de “Sueños de Libertad” se consolida así como un relato de intrigas familiares y luchas personales, donde cada decisión y cada ausencia tienen resonancias profundas y consecuencias imprevistas.
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Los próximos episodios prometen ser un torbellino de emociones, mientras Nieves y Pablo se embarcan en una carrera contra el tiempo para encontrar a Mabel y comprender las razones de su huida. La audiencia se mantiene en vilo, anhelando respuestas y temiendo lo que puedan descubrir en su búsqueda. La búsqueda de Mabel se ha convertido, sin duda, en el nuevo y desgarrador eje central de “Sueños de Libertad”, un relato que continúa explorando las profundidades del amor familiar, la resiliencia humana y la indomable búsqueda de la verdad.