MARGARITA, LA JUGADA MAESTRA QUE SALVA A CURRO Y AL MARQUÉS: Crónicas de LaPromesa series
En el intrincado tapiz de La Promesa, donde las pasiones se entrelazan con las intrigas y los destinos penden de un hilo, un nombre resuena con una fuerza renovada, un nombre que se ha convertido en el epicentro de un giro argumental que ha dejado sin aliento a la audiencia: Margarita. En una saga marcada por las sombras del pasado y la constante lucha por la redención, la marquesa ha orquestado una jugada maestra, un movimiento estratégico de proporciones épicas que no solo ha salvado a su sobrino Curro de un destino aciago, sino que ha encendido una chispa de esperanza y determinación en el corazón de su afligido esposo, el marqués Alonso de Luján.
Las recientes entregas de La Promesa nos han transportado a momentos de profunda crisis. La sombra de la venganza y la arbitrariedad de las autoridades se cernían sobre Curro, un joven inocente atrapado en las redes de la injusticia. Las palabras que resuenan en los salones de La Promesa, y que ahora se graban a fuego en la memoria de sus fieles seguidores, son las de Alonso de Luján, el patriarca de la familia, dirigidas a su hijo Manuel: “No te volveremos a fallar, hijo. Se lo dijo a Curro y no fue una frase hueca, fue una promesa.”
Sin embargo, la verdadera magnitud de esta promesa y la fuerza detrás de su cumplimiento no se desvelan completamente hasta que observamos la intrincada red de acciones que Margarita ha tejido con una astucia digna de los más grandes estrategas. Durante demasiado tiempo, el marqués Alonso ha sido un hombre sumido en la apatía, un espectador pasivo de las desgracias que han asolado su hogar y su familia. La desidia, la resignación y una pena palpable parecían haberlo consumido, dejándolo como un eco de su antigua gloria, un hombre que caminaba por los pasillos de su propia decadencia, casi pidiendo disculpas por existir.
![]()
Pero algo ha cambiado. Un despertar. La imagen del marqués que hemos conocido, ese hombre apagado y superado por la adversidad, parece estar desvaneciéndose. Se diría que Alonso está empezando a “dejar de alonsear”, como acertadamente se menciona en las crónicas de la serie, y este despertar, por tenue que sea, es un bálsamo para quienes han seguido de cerca su agonía. La posibilidad de que el marqués recupere su vigor, que vuelva a ser el pilar que su familia necesita, es una luz que brilla en la oscuridad.
No obstante, y aquí reside la complejidad de la narrativa de La Promesa, un despertar no siempre se traduce en la capacidad inmediata de actuar. El marqués, a pesar de su renovada chispa interior, se encuentra, como imaginábamos, atado de pies y manos por las circunstancias, por las imposibilidades que el mismo sistema y la crueldad de otros personajes le imponen. Es en este punto donde la figura de Margarita emerge no solo como una esposa, sino como una líder innata, una estratega formidable cuya intervención se revela como la pieza clave del ajedrez.
La amenaza que pendía sobre Curro era inminente y brutal. La posibilidad de que un joven tan lleno de vida y potencial fuera víctima de la maquinaria de la justicia implacable era insoportable. En esos momentos de desesperación, cuando la impotencia amenazaba con engullir a la familia Luján, fue Margarita quien se alzó, no con gritos ni lamentos, sino con una mente aguda y una voluntad de hierro.

Su plan, gestado en las sombras y ejecutado con una precisión milimétrica, demostró una comprensión profunda de las debilidades de sus adversarios y una audacia sin precedentes. Margarita, a menudo percibida como una figura de elegancia distante o incluso fría, reveló un lado ferozmente protector y una inteligencia táctica que la situaron en el centro de la tormenta. No se limitó a lamentarse por la situación de Curro; actuó. Y su acción fue decisiva.
La intervención de Margarita no fue un golpe de suerte, sino el resultado de una planificación meticulosa. Desentrañó las redes de corrupción y las influencias turbias que rodeaban el caso de Curro. Utilizó su ingenio para manipular las circunstancias a su favor, sembrando la duda y explotando las grietas en la armadura de aquellos que buscaban la condena del joven. Se puede especular que sus movimientos incluyeron desde la recopilación de pruebas cruciales hasta la persuasión o el chantaje sutil de individuos clave, demostrando una versatilidad que la convierte en una fuerza a tener en cuenta.
El impacto de su jugada maestra trasciende la mera absolución de Curro. Ha sacudido los cimientos de La Promesa, alterando el equilibrio de poder y redefiniendo las expectativas sobre los personajes. La figura del marqués, ese hombre que parecía a punto de rendirse, ha encontrado en la acción de su esposa un motivo para la esperanza, un recordatorio de que la lucha por la justicia y por el bienestar de su familia aún es posible. La promesa de Alonso a Manuel, que al principio pudo sonar a un anhelo distante, cobra ahora una nueva vida gracias a la valentía y la sagacidad de Margarita.

Esta victoria no está exenta de cicatrices. El camino recorrido para llegar a este punto ha sido tortuoso, y las consecuencias de las acciones de Margarita, aunque salvadoras, probablemente generarán nuevas tensiones y enemistades. Los que se creían intocables han sido desafiados, y es probable que no acepten su derrota sin contraatacar.
La dinámica entre Margarita y Alonso ha alcanzado un nuevo nivel de complejidad. Si bien su alianza tácita para proteger a Curro ha sido fundamental, también pone de manifiesto las diferencias en sus enfoques y la forma en que cada uno enfrenta la adversidad. Margarita, con su pragmatismo y su audacia, complementa y, en cierto modo, revitaliza al marqués, sacándolo de su letargo emocional. Es posible que este evento marque el comienzo de una nueva era en su relación, una donde el respeto mutuo y la admiración por las fortalezas del otro se consoliden.
En el plano personal, la redención de Curro es un momento de alivio y alegría. Ver al joven recuperarse de la angustia y el miedo que lo atenazaron es una recompensa para los espectadores que han llegado a quererlo. Sin embargo, esta victoria también sirve como un espejo, obligándolo a reflexionar sobre las experiencias vividas y las lecciones aprendidas.
![]()
“MARGARITA, LA JUGADA MAESTRA QUE SALVA A CURRO Y AL MARQUÉS” no es solo un titular, es la esencia de un momento crucial en La Promesa. Es la demostración de que, incluso en los momentos más oscuros, la inteligencia, la valentía y la determinación pueden cambiar el curso de la historia. Margarita, con su audacia y su habilidad estratégica, se ha consolidado como una de las figuras más fascinantes y poderosas de la serie, una heroína inesperada cuyo legado apenas comienza a desplegarse. Sus acciones no solo han salvado vidas, sino que han reescrito el destino, encendiendo una llama de esperanza en los corazones de aquellos que creen en la fuerza inquebrantable de la familia y en la justicia que, a veces, debe ser forjada con coraje y astucia. La Promesa, a través de este giro argumental, demuestra una vez más su capacidad para mantenernos al borde de nuestros asientos, cautivados por la complejidad de sus personajes y la profundidad de sus luchas.